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sábado, 11 de junio de 2016

Por tierras de Matute

Sin un objetivo concreto nos adentramos en el entorno de Matute (La Rioja). Por el camino, y justo antes de cruzar Mahave nos llama la atención un campo de amapolas impresionante. Pié a tierra y a disparar durante un buen rato.







La siguiente parada es el Salto del Agua. Para ello, dejamos el coche en la plaza de Matute y tras atravesar el pueblo nos adentramos en un sendero que nos conduce durante unos dos kilómetros a través de un desfiladero con imponentes rocas en vertical hasta el llamado Salto del Agua sorteando el arroyo en numerosas ocasiones por unas pasarelas habilitadas con ese fin.
Ya en el salto de unos cuatro metros de altura tiramos unas fotos y nos encaramamos al salto superior por una precaria escala de madera que da la sensación de venirse abajo en cualquier momento.


Ya de regreso a Matute por el mismo sendero, aprovechamos para fotografiar algunas orquídeas piramidales y realizar algún qué otro macro.


Y ya que estamos donde estamos, pues nos decidimos a visitar el hayedo del Rajao. Para ello accedemos a la vecina localidad de Tobía, y tras atravesarla tomamos una pista que nos lleva durante unos ocho Km hasta el inicio de una ruta circular con inicio en un refugio junto a unos merenderos. A partir de aquí el camino es a pie ascendiendo por la pista entre fabulosos ejemplares de hayas hasta que encontramos un lugar para descender hasta el arroyo que nos ha venido acompañando desde el inicio con su murmullo. Por el camino, algunas macros de flores, insectos, rocío, y lo que se nos ha puesto por delante.





domingo, 24 de abril de 2016

Laguna de la Nava en Lumbreras (Camero Nuevo)

En las inmediaciones de la localidad riojana de Lumbreras, en el Camero Nuevo, se encuentra la laguna de La Nava. Tiene una extensión aproximada de 26.000 metros cuadrados y un perímetro de unos 800 metros cuando se encuentra a su máxima capacidad, que suele ser en los meses de invierno, ya que en la época estival el volumen de agua embalsada se reduce notablemente.
Punto de partida: Desde la N-111 en dirección Soria, y justo antes de llegar al cruce que da acceso a la localidad de Lumbreras, se encuentra un desvío a la derecha señalado con un poste con indicadores verdes y amarillos que indican claramente el acceso a la Laguna de La Nava.
Hay que dejar el coche en el mismo camino de acceso nada más salir de la carretera, ya que se encuentra cortado (salvo para algún todo terreno).
Comenzamos el ascenso y a los pocos metros ya podemos retroceder la mirada y disfrutar de unas espectaculares vistas de la localidad de Lumbreras entre los sembrados y los riscos que la preceden.


Aproximadamente a un Km del punto de partida llegamos a la parte más alta del recorrido, que coincide con un cruce que debemos ignorar, siguiendo en la misma dirección y comenzando el descenso hacia la Laguna entre un pinar a la izquierda y un rebollar a la derecha.
Unos 700 metros más adelante, hemos llegado a nuestro destino. La Laguna se muestra ante nosotros entre un amplio prado de intenso verde salpicado de grandes pinos que se introducen en el agua.
A partir de este momento, podemos iniciar el recorrido circular de la Laguna admirando el paisaje desde todos sus ángulos antes de iniciar el camino de regreso por donde hemos venido.





Su vertiente oeste se encuentra ocupada por un bosque de pinos de gran porte, con el suelo ampliamente cubierto de restos de ramas y troncos, mientras que la de la cara éste intercala abundantes ejemplares de jóvenes robles entre los que es posible ver pastando algún ciervo.
El entorno de la laguna viene siendo ocupado por ganado vacuno como pastizal, por lo que el suelo se encuentra totalmente libre de maleza. Esto, unido al verdor de la hierba, la abundante humedad, la quietud del agua de la Laguna y los troncos tanto de los árboles en pié como derribados, confieren al lugar una singular belleza y un ambiente de sosiego y tranquilidad perfecto para pasear.





Desde la propia laguna puede incluso, siguiendo el camino de acceso durante unos 5 Km, llegarse hasta la localidad de Villoslada, puerta de entrada al Parque Natural de Sierra Cebollera. Pero eso queda para otro día.

domingo, 17 de abril de 2016

Aldeanueva de Cameros

A pesar de haber recorrido varios lugares de esta zona del Camero Nuevo nunca antes había visitado ésta pequeña localidad de Aldeanueva de Cameros, así que aprovechando la visita a la cercana Laguna de La Nava, me he desviado para tomar algunas fotos del entorno y de su típica arquitectura.
Desde la propia N-111 y en dirección Logroño, a unos 7 Km del cruce de Lumbreras tomamos un desvío a la derecha perfectamente señalizado, y tras un corto tramo de carretera de montaña, llegamos a la localidad. Dejamos el coche en el amplio aparcamiento previo al casco urbano (no se puede acceder con vehículo) y nos adentramos en sus calles.



Mientras tomamos las primeras fotos de las construcciones y pasadizos, se nos acerca un vecino ávido de conversación. Ya sabes: de dónde eres, pues yo conozco a uno de tu pueblo, este lugar es muy bonito, los fines de semana viene mucha gente, etc, etc.
Y efectivamente, una vez que nos adentramos en sus escasas calles, todo son rincones preciosos dignos de inmortalizar.



Finalmente llegamos al río (el arroyo de la Aldea) que atraviesa un antiguo puente de piedra y forma pequeñas cascadas a lo largo del cauce. Un lugar precioso.






domingo, 6 de marzo de 2016

Fuentetoba y La Fuentona

Aunque éste recorrido ya lo he realizado en otras ocasiones no me canso de visitarlo y disfrutar de su belleza y las enormes posibilidades fotográficas que ofrece.
Esta vez lo hago en compañía de mi amigo Juan Montiel, compañero del Club Fotoarnedo.
Realizamos la primera parada de nuestro viaje en Fuentetoba, una pequeña localidad a las afueras de Soria capital.
En el extrarradio del pueblo se encuentra una lujosa urbanización de chalets, y en uno de sus extremos el acceso a la llamada Fuente La Toba. Resulta extraño encontrar semejante salto de agua en un entorno alejado de grandes masas boscosas o de arbolado, pero en cualquier caso es un lugar precioso al que se puede acceder en coche sin andar más que unos cien metros.
Esta vez hemos de subir hasta el pie de la cascada con algo de cuidado, ya que el sendero se encuentra cubierto de nieve y algo resbaladizo (llevar buen calzado). Enseguida se oye el murmullo del agua y se divisa entre los árboles la cortina plateada saltando al vacío.







Aunque el caudal del salto es respetable, el arroyo que forma es accesible por ambos márgenes, lo que facilita poder tomar fotografías desde varios ángulos distintos. Además, las bajas temperaturas de éstos días han conservado en los arbustos el agua que los empapa en forma de hielo.


Después de hartarnos de utilizar todo tipo de técnicas (filtros, aguasedas, larga exposición, etc.) retomamos el camino hacia Muriel de la Fuente tomando por el camino algunas imágenes testigo de las últimas nevadas.


Una vez en nuestro destino y aparcado el coche en el acceso al pueblo, tomamos el camino hacia La Fuentona. Cualquier lugar del recorrido nos parece interesante, así que cruzamos el río Abión por una pasarela de madera y nos dedicamos a fotografiar el torrente aprovechando que el caudal viene algo crecido.


Más adelante, y camino del salto de agua, nos encontramos con un auténtico nacedero a nuestros piés. Resulta emocionante comprobar cómo desde la grava que pisamos brota el agua que unos metros más adelante se ha convertido en un auténtico arroyo.


Y por fin nuestro destino. Tengo un sabor agridulce, ya que de la roca no brota la cantidad de agua que esperaba, pero aún así no deja de ser un bonito espectáculo.




Ahora le toca el turno a La Fuentona, manantial de agua con origen en una cueva subterránea de gran profundidad que forma en su salida al exterior una pequeña laguna de aguas totalmente transparentes, tanto que podemos ver con total nitidez las algas que crecen en su interior.




Ya de regreso nos adentramos en el sabinar de Calatañazor, un extenso bosque de sabinas que sorprenden por su enorme tamaño. Un entorno precioso.




Y finalmente, visitamos Calatañazor, con sus calles y edificios medievales perfectamente conservados. Arquitectura de madera y adobe, calles empedradas, y los restos del castillo desde el que se divisan excelentes panorámicas. Todo un gustazo para los sentidos.