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sábado, 11 de junio de 2016

Por tierras de Matute

Sin un objetivo concreto nos adentramos en el entorno de Matute (La Rioja). Por el camino, y justo antes de cruzar Mahave nos llama la atención un campo de amapolas impresionante. Pié a tierra y a disparar durante un buen rato.







La siguiente parada es el Salto del Agua. Para ello, dejamos el coche en la plaza de Matute y tras atravesar el pueblo nos adentramos en un sendero que nos conduce durante unos dos kilómetros a través de un desfiladero con imponentes rocas en vertical hasta el llamado Salto del Agua sorteando el arroyo en numerosas ocasiones por unas pasarelas habilitadas con ese fin.
Ya en el salto de unos cuatro metros de altura tiramos unas fotos y nos encaramamos al salto superior por una precaria escala de madera que da la sensación de venirse abajo en cualquier momento.


Ya de regreso a Matute por el mismo sendero, aprovechamos para fotografiar algunas orquídeas piramidales y realizar algún qué otro macro.


Y ya que estamos donde estamos, pues nos decidimos a visitar el hayedo del Rajao. Para ello accedemos a la vecina localidad de Tobía, y tras atravesarla tomamos una pista que nos lleva durante unos ocho Km hasta el inicio de una ruta circular con inicio en un refugio junto a unos merenderos. A partir de aquí el camino es a pie ascendiendo por la pista entre fabulosos ejemplares de hayas hasta que encontramos un lugar para descender hasta el arroyo que nos ha venido acompañando desde el inicio con su murmullo. Por el camino, algunas macros de flores, insectos, rocío, y lo que se nos ha puesto por delante.





sábado, 6 de junio de 2015

Salto del Agua de Matute

El pronóstico del tiempo decía que el día sería caluroso y nublado, así que programé para el sábado 6 de junio ésta salida a Matute.
Procuro evitar en lo posible las salidas en los días muy soleados. Por una parte para poder obtener mejores resultados en mis fotografías tanto en la toma como en la edición, y por otra porque llegadas éstas fechas, andar por el monte a partir de media mañana resulta sofocante y no permite disfrutar de los paseos.
Ya antes de llegar a la localidad de Matute pueden admirarse preciosos paisajes de viñas y sembrados tiñendo de tonos verdes y amarillos lo que se alcanza a la vista, con los impresionantes peñascos ocres al fondo.



Me detengo antes de entrar en la localidad en un desvío junto a la carretera que da acceso en pocos metros a una preciosa ermita situada junto a un riachuelo y frondosas arboledas. Se trata de la ermita de la Concepción, del siglo XVII.


Ya en la localidad de Matute dejo el coche en la plaza y me dedico a callejear fotografiando los numerosos edificios que, construidos a la antigua usanza, todavía se mantienen en uso. Características construcciones de ladrillos de adobe con las vigas de madera entrelazadas a través de toda la estructura. Algunas realmente bonitas a pesar de su estado.




También en la parte alta del pueblo pueden contemplarse los restos de la antigua Iglesia de San Miguel. Según la página oficial de su Ayuntamiento, fue utilizada como cementerio desde 1821, cuando el Trienio Liberal de Riego ordena la inhumación fuera de las iglesias, por lo que en esas fechas ya estaría abandonada, hasta 1927 durante la dictadura de Primo de Rivera en que se habilita el actual de las Llanas.
De estilo Románico se conserva íntegro el alzado del ábside semicircular, construido en sillería y cubierto por bóveda de horno en cornisa de nacela, aspillera en el centro y dos contrafuertes rectangulares poco acusados. También permanece parte de los muros, aprovechados como cerca del antiguo cementerio, y la portada con arquivolta de medio punto sobre columnas entregas de capitel esquemático, en una de cuyas dovelas está grabada una inscripción latina, auténtica rareza, que dice: Ferrandus me fecit era Mª CCª VII ("Construido por Fernando, año 1169").



Y comienzo el trayecto hasta el llamado Salto del Agua, un recorrido corto y lineal de unos tres kilómetros y medio (ida y vuelta) a través de un pequeño desfiladero con gran diversidad de árboles y atravesando continuamente el arroyo a través de varias pasarelas de madera y un estrecho pasadizo creado por una gran roca desprendida hace tiempo.





A lo largo de todo el recorrido pueden verse los impresionantes riscos tallados por la erosión y de un aspecto espectacular.



Cuando por fin se llega al primer salto de agua podemos hacer un descanso disfrutando de la tranquilidad del entorno y del murmullo del arroyo.
Podemos además acceder a un segundo salto de agua a través de una precaria e inestable escalera de madera (podrían haber instalado algo más seguro). Es interesante ver cómo se abre paso el agua a través de las rocas que en su día se desprendieron de los riscos superiores y han quedado prácticamente encajadas en el cauce del propio arroyo.




El regreso ha de hacerse por el mismo camino de ida hasta la misma plaza del pueblo, en la que puede admirarse también la Iglesia Parroquial de San Román.

En definitiva un trayecto corto y asequible para realizar incluso con niños pequeños.