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domingo, 6 de marzo de 2016

Fuentetoba y La Fuentona

Aunque éste recorrido ya lo he realizado en otras ocasiones no me canso de visitarlo y disfrutar de su belleza y las enormes posibilidades fotográficas que ofrece.
Esta vez lo hago en compañía de mi amigo Juan Montiel, compañero del Club Fotoarnedo.
Realizamos la primera parada de nuestro viaje en Fuentetoba, una pequeña localidad a las afueras de Soria capital.
En el extrarradio del pueblo se encuentra una lujosa urbanización de chalets, y en uno de sus extremos el acceso a la llamada Fuente La Toba. Resulta extraño encontrar semejante salto de agua en un entorno alejado de grandes masas boscosas o de arbolado, pero en cualquier caso es un lugar precioso al que se puede acceder en coche sin andar más que unos cien metros.
Esta vez hemos de subir hasta el pie de la cascada con algo de cuidado, ya que el sendero se encuentra cubierto de nieve y algo resbaladizo (llevar buen calzado). Enseguida se oye el murmullo del agua y se divisa entre los árboles la cortina plateada saltando al vacío.







Aunque el caudal del salto es respetable, el arroyo que forma es accesible por ambos márgenes, lo que facilita poder tomar fotografías desde varios ángulos distintos. Además, las bajas temperaturas de éstos días han conservado en los arbustos el agua que los empapa en forma de hielo.


Después de hartarnos de utilizar todo tipo de técnicas (filtros, aguasedas, larga exposición, etc.) retomamos el camino hacia Muriel de la Fuente tomando por el camino algunas imágenes testigo de las últimas nevadas.


Una vez en nuestro destino y aparcado el coche en el acceso al pueblo, tomamos el camino hacia La Fuentona. Cualquier lugar del recorrido nos parece interesante, así que cruzamos el río Abión por una pasarela de madera y nos dedicamos a fotografiar el torrente aprovechando que el caudal viene algo crecido.


Más adelante, y camino del salto de agua, nos encontramos con un auténtico nacedero a nuestros piés. Resulta emocionante comprobar cómo desde la grava que pisamos brota el agua que unos metros más adelante se ha convertido en un auténtico arroyo.


Y por fin nuestro destino. Tengo un sabor agridulce, ya que de la roca no brota la cantidad de agua que esperaba, pero aún así no deja de ser un bonito espectáculo.




Ahora le toca el turno a La Fuentona, manantial de agua con origen en una cueva subterránea de gran profundidad que forma en su salida al exterior una pequeña laguna de aguas totalmente transparentes, tanto que podemos ver con total nitidez las algas que crecen en su interior.




Ya de regreso nos adentramos en el sabinar de Calatañazor, un extenso bosque de sabinas que sorprenden por su enorme tamaño. Un entorno precioso.




Y finalmente, visitamos Calatañazor, con sus calles y edificios medievales perfectamente conservados. Arquitectura de madera y adobe, calles empedradas, y los restos del castillo desde el que se divisan excelentes panorámicas. Todo un gustazo para los sentidos.




sábado, 7 de marzo de 2015

Cascada del Pozo de las Truchas

Hoy me he decidido por una excursión corta y me desplazo a las cercanías de Ágreda para pasear por el cañón del río Val hasta el conocido como Pozo de las Truchas, en el que puede admirarse un bonito salto de agua entre rocas travertinas.
Una vez llegado a la rotonda que distribuye el tráfico hacia Soria, Ágreda y Tarazona, tomo la salida en dirección a ésta última por la N-122, y a unos cuantos cientos de metros a la derecha tomo una salida por el camino en dirección sur hacia el río Val.
Desde aquí ya puede admirarse un bonito paisaje de sembrados con el Moncayo nevado al fondo.

El camino comienza a coger pendiente y en algunos tramos su mal estado hace replantearse seguir adelante en coche o aparcar y seguir andando. Me decido a seguir conduciendo y más adelante llego al final del trayecto frente a unas pequeñas huertas junto al cauce del río. A partir de aquí seguiré andando.
Hace un día soleado y espléndido, sin viento y con una buena temperatura, así que el paseo se hace muy agradable.
Por el sendero que bordea el río en dirección oeste hacia Ágreda pueden verse algunas buitreras sobre las partes altas del cañón, con enormes ejemplares apostados o sobrevolando el cauce.
He dejado atrás las huertas y ahora aparecen salpicados algunos panales de abejas construidos al más puro estilo rústico.



A partir de aquí el camino se adentra entre los chopos desnudos que bordean el río, el cual habrá que atravesar en repetidas ocasiones por pasarelas construidas al efecto.



A poco más de dos kilómetros desde el punto en que he dejado el coche he llegado al destino. Un primer salto de agua es el punto indicado pasa montar el trípode y tirar las primeras fotografías, aunque la cascada que he venido a buscar se encuentra unos metros más adelante subiendo por entre unas rocas en el mismo sendero.


Una pequeña área de descanso con paneles que informan sobre el origen del agua que discurre por el río y sobre las rocas entre las que discurre es el lugar adecuado para disfrutar del entorno y disparar la cámara desde todo tipo de posiciones.




Una vez cumplido el objetivo comienzo el camino de regreso por el mismo sendero, disfrutando del paseo y del suave murmullo del río. Hoy como en casa.