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domingo, 27 de marzo de 2016

Laguna Negra, Castroviejo y Cueva de la Serena

Para aprovechar las últimas nieves de éste invierno nos desplazamos al norte de Soria, en el entorno de Duruelo de la Sierra, desde donde visitamos el roquero de Castroviejo, la cueva de La Serena y la Laguna Negra.
Para llegar hasta el primer destino (Castroviejo), justo antes de entrar en la población de Duruelo desde Covaleda y en dirección Burgos, tomamos un desvío a la derecha señalizado con un indicador. A unos 7 Km se encuentra un amplio aparcamiento desde el que se accede a un impresionante roquero con espectaculares formaciones entre las que han conseguido crecer algunos pinos.






Para llegar hasta la cueva y el salto de la Serena hemos de tomar una pista que sale desde el mismo aparcamiento en dirección sur hacia el mismo Duruelo. Aunque puede continuarse unos cientos de metros con el propio coche, esto no ha sido posible por la cantidad de nieve que la cubre. De hecho, nos hemos encontrado con un vehículo atascado que será preciso que remolquen con algún tractor o todoterreno. En cualquier caso, el trayecto puede hacerse tranquilamente a pie y de paso darse un paseo entre los pinares.
A poco más de un kilómetro desde el aparcamiento encontramos un sendero a la derecha que nos conduce durante otro kilómetro hasta el bonito salto de agua sobre una oquedad en la roca.








El tercer destino de la jornada es la Laguna Negra. Retrocedemos desde Duruelo a Covaleda y Vinuesa y tomamos en dirección norte durante unos 5 Km hasta encontrar el desvío señalizado a la izquierda.
Desde el aparcamiento se puede llegar hasta la Laguna andando (un Km) o tomando un autobús que parte cada media hora.
Nunca antes había visto la laguna totalmente helada, cubierta por una capa blanca parecía incluso más grande que otras veces. A esto había que añadir la dificultad para moverse por el entorno fuera de la pasarela, ya que la nieve se encontraba totalmente helada por el paso de los numerosos visitantes.
En cualquier caso, el espectáculo merecía la pena, así que cámara en mano y buscar encuadres y disparar.






sábado, 14 de febrero de 2015

Cascadas de Puente Ra en Sierra Cebollera

Tenía la intención de visitar Sierra Cebollera en la próxima primavera, pero ésta misma semana llegó a mis oídos que las cascadas de Puente Ra se encontraban totalmente heladas, así que lo primero que hice fue consultar el tiempo para el siguiente sábado y domingo para ver si sería posible aprovechar ésta ocasión y tirar unas fotos a la vez que dar un paseo por éste espléndido lugar.
Dicho y hecho. Junto con mi compañero de aventuras Eduardo el sábado 14 nos dirigimos hacia Villoslada y tras visitar el Centro de Interpretación para obtener información del recorrido más conveniente, nos ponemos en camino hasta la ermita de Lomos de Orio, donde dejamos el coche para iniciar el recorrido andando hasta la cascada.

La primera sorpresa nos la llevamos al ver la cantidad de nieve que había en la propia ermita y que sería la tónica a lo largo de todo el recorrido, permitiéndonos avanzar con dificultad a pesar de seguir las pisadas de quienes nos habían precedido incluso con raquetas y esquís. 



En algunos tramos incluso debíamos guiarnos por las marcas del sendero en los árboles, ya que éste no resultaba visible bajo la abundante capa de nieve.

Tampoco ayudaba mucho el hecho de que en alguna parte del recorrido incluso comenzó a nevar con cierta intensidad, aunque hay que reconocer que hizo el trayecto más bonito si cabe.


Por fin llegamos a la Majada de las Desecadas, punto a partir del cual iniciamos el descenso hacia el río. Puede verse perfectamente conservado tanto el chozo que utilizaban los pastores para guarecerse como el cercado en el que guardaban el rebaño. Una vida muy dura la de aquellas gentes.

Una vez llegados al río ya podemos ver algunas pequeñas cascadas entre las rocas heladas y totalmente cubiertas de nieve. Un poco arriesgado tomar fotografías, pues no sabemos dónde pisamos y corremos el riesgo de hundirnos en el arroyo.

Conforme nos vamos acercando a la Cascada ya son visibles las formaciones de enormes carámbanos que tapizan las paredes del sendero. Impresiona su tamaño, aunque no es nada comparado con lo que nos espera unos metros más adelante.


Y por fin llegamos al objetivo de nuestro viaje: la Cascada helada de Puente Ra. Una auténtica maravilla de la Naturaleza y un sueño para cualquier fotógrafo. Impresiona ver unas columnas de hielo tan enormes suspendidas algunas de ellas en el aire soportando su propio peso.








Ya de vuelta por un nuevo trayecto, y antes de emprender la subida hacia la ermita en la que hemos dejado el coche, podemos disfrutar de pequeños saltos de agua a lo largo del río sin que podamos resistir la tentación de fotografiarlos. Un entorno así no se disfruta todos los días.


El tramo de ascenso hacia la ermita se nos hace muy duro, totalmente cubierto de nieve, escarpado y con unos kilómetros a nuestras espaldas, pero el paisaje y la satisfacción de la experiencia que hemos vivido lo hacen soportable.


Por fin hemos llegado. Un caldito caliente y un buen bocata recordando todo lo que hemos visto nos reconforta. Volvemos a casa con el recuerdo de una jornada inolvidable.


sábado, 27 de diciembre de 2014

Laguna de La Nava y Senda de las Majadas

Para finalizar éste año 2014 hemos elegido para pasear un recorrido fácil pero con mucho juego fotográfico.
Nos desplazamos hasta la localidad riojana de Lumbreras y justo antes de llegar al cruce que le da acceso nos desviamos a la derecha hacia el sendero que conduce a la Laguna de La Nava. Tras un pequeño ascenso desde el que se aprecian unas excelentes vistas del pueblo sobre los riscos, llegamos a una bifurcación; tomando el camino de la derecha y tras un prolongado descenso llegamos a una amplia pradera donde pacen en libertad multitud de vacas con sus terneros recién nacidos; al fondo podemos ver ya la Laguna de La Nava rodeada de hermosos ejemplares de pinos que se reflejan en sus tranquilas aguas. Una vista preciosa.










Para completar la tarde nos hemos dirigido hasta la Venta de Piqueras (unos kilómetros más adelante), y tras reponer fuerzas y visitar el interesante Centro de Interpretación de la Trashumancia nos hemos recorrido los aproximadamente dos kilómetros de la Senda de las Majadas bordeando por ambos lados el río Piqueras, que presenta un buen cauce de agua con preciosas cascadas.

Muy interesantes también los corrales de los antiguos pastores de ovejas (Majadas) que salpican el recorrido junto a los chozos que éstos construían para guarecerse. Impresiona imaginar las duras condiciones de vida de éstas gentes en el siglo pasado.


Camino ya de vuelta a casa nos desviamos hacia Torrecilla en Cameros para fotografiar algún salto de agua del río Piqueras justo antes de llegar a la localidad.


jueves, 11 de diciembre de 2014

El hayedo de El Rajao, en Tobía

Tenía ganas desde hace tiempo de visitar éste precioso entorno natural del que tanto había oído hablar, así que por fin, junto con mi amigo Eduardo, hemos elegido un precioso día de mediados de diciembre para desplazarnos hasta Tobía y desde allí acercarnos al hayedo de El Rajao.
Desde el pueblo de Tobía hemos recorrido con el coche unos seis kilómetros por una pista semiasfaltada hasta que divisamos una construcción a modo de refugio en la que dejamos el vehículo para comenzar el paseo.
Hemos decidido hacer el recorrido en el sentido de las agujas del reloj por puro instinto, algo que al final hemos agradecido, ya que nos ha parecido que fotográficamente la primera mitad del recorrido es más interesante que la segunda.


Aunque para estas fechas los árboles ya están desnudos el recorrido es precioso, con el suelo totalmente rojizo por las hojas caídas y el murmullo del agua que baja por el río Tobía formando continuas cascadas.


Nos sorprende el tamaño de algunas de las hayas, tanto en grosor como en altura, seguramente porque el bosque es más claro que en otros hayedos que hemos visitado.
Con el río a la izquierda del camino comenzamos a ascender lentamente, ya que paramos con frecuencia en cualquier rincón que nos parece con interés fotográfico (y hay muchos).


Conforme vamos ganando altura el río queda más inaccesible encajonado en un barranco y empiezan a aparecer restos de las últimas nevadas. Aprovechamos para hacer algunas fotos macro y seguir ascendiendo a mayor ritmo.







No tardamos en encontrar el camino totalmente cubierto de nieve y la temperatura aconseja abrigarse bien. Algún madrugador se nos ha adelantado y ha hecho incluso un muñeco de nieve.






Una vez que hemos llegado a la mitad del recorrido el camino gira bruscamente 180 grados y comenzamos el regreso. Aún queda buen un tramo de camino totalmente nevado con los arroyos cruzando por encima, pero en adelante iremos alternando con zonas de sol (que agradecemos) y veremos cómo la nieve va desapareciendo conforme vamos perdiendo altura. Ahora son los pinos los árboles dominantes.


Ya casi al final del recorrido encontramos una pequeña cascada que pide a gritos una parada fotográfica.


Y en los últimos 500 metros un nuevo arroyo en el que realizar los últimos disparos.



Hemos vuelto al punto de partida, el refugio en el que dejamos el coche, y antes de emprender el regreso se nos apetece reponer fuerzas descansando en uno de los abundantes y bien cuidados merenderos de la zona.


Una experiencia preciosa, aunque nos quedamos con las ganas de volver el otoño que viene cuando el hayedo tenga todo su colorido de amarillos, ocres y rojizos en su esplendor.