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sábado, 24 de junio de 2017

Molino de Ocón

Siguiendo con la serie de fotografías nocturnas nos desplazamos esta vez a la localidad de Santa Lucía, en el Valle de Ocón (La Rioja) para intentar captar la Vía Láctea o realizar alguna circumpolar con el Molino en primer término.
Por desgracia, y a pesar de haberlo planeado, el tiempo no nos ha acompañado, y nos hemos encontrado con un cielo con nubes toda la noche y mucho viento, así que nos hemos dedicado a experimentar jugando con distintos parámetros y tiempos de exposición.



Como la ubicación no daba más de sí al no haber visibilidad de estrellas, aprovechamos para realizar otro tipo de nocturnas desplazándonos a la localidad de Quel, en la que hay varios guardaviñas restaurados con los que probamos otro tipo de iluminación.



Y como siempre, aquí van las localizaciones:



domingo, 25 de octubre de 2015

El barranco del Sol

En época otoñal hay lugares emblemáticos que todo fotógrafo desea plasmar con su cámara. Y ocurre entonces el efecto colateral de la "masificación": el Urederra, Irati, etc. 
Podemos recurrir entonces a visitarlos en fechas menos concurridas (normalmente entre semana), aunque ésto no siempre es posible, o bien buscar localizaciones menos conocidas pero igual de vistosas.

En mi caso he optado por ésta segunda opción. A lo largo del año voy localizando atractivos lugares que procuro visitar en las épocas más adecuadas según su potencial: colorido, caudal de los arroyos, estado vegetativo, etc.

Uno de esos lugares es el llamado Barranco del Sol, cerca de Las Ruedas de Ocón, en una parte del cual florece un frondoso hayedo poco visitado y con un gran potencial fotográfico: arroyo, setas, troncos, y preciosos ejemplares de hayas.

Aunque en otras ocasiones he realizado el recorrido a pié, en esta ocasión accedo con el coche hasta un abrevadero junto a la pista forestal. Desde allí, puedo subir por el barranco junto al arroyo hasta la Fuente Pata la Mora o descender por el mismo hasta que la vegetación hace prácticamente imposible (o arriesgado) seguir adelante.













domingo, 13 de septiembre de 2015

De La Villa a Las Ruedas de Ocón por Cabimonteros

Ocho de la mañana, septiembre. Pronóstico del tiempo: nublado, sin viento y 20º. Destino: El Valle de Ocón, concretamente el trayecto comprendido entre La Villa de Ocón, los aerogeneradores de la cumbre de Cabimonteros (al sur) y Las Ruedas de Ocón, regresando al punto de partida.
Antes de llegar al punto de partida, aprovechamos para visitar el molino de Santa Lucía, cuya silueta domina ampliamente los sembrados de alrededor (cosechados ya hace un par de meses). Dado que es temprano no podemos visitarlo por dentro ni verlo en funcionamiento, pero podemos admirar su porte exterior y su aspecto totalmente reformado. Un excelente recuerdo de los trabajos de antaño y las duras labores tradicionales del campo.




Una vez en La Villa, comenzamos el recorrido desde el mismo aparcamiento siguiendo el indicador de la Fuente Tosca, pasando por las piscinas municipales y algunos embalses artificiales de agua.



Sin dejar de ascender por un estrecho sendero vamos pasando por zonas de quejigo con abundante matorral, brezo, helechos de gran porte, y gran cantidad de zarzales con sus frutos maduros que no hemos podido dejar de comer a lo largo de todo el camino.
A unos dos kilómetros y medio hacemos un pequeño receso para beber un poco de agua en Fuente Tosca antes de seguir ascendiendo por el sendero que se dibuja entre claro y claro del robledal.





Hemos llegado a la cima. Desde aquí se aprecian unas vistas impresionantes de toda la sierra y nos dedicamos a hacer algunas fotos a los aerogeneradores jugando con la larga exposición antes de iniciar el descenso por la pista que desciende directamente hasta Las Ruedas de Ocón.



A partir del momento en que tomamos la pista de descenso el paisaje cambia radicalmente: a nuestra derecha (en dirección norte) los robles son sustituidos por las hayas que ocupan las márgenes del arroyo y los arbustos desaparecen quedando el suelo únicamente alfombrado con el manto pardo de las hojas secas.
A pesar de su escaso cauce, el murmullo del agua nos va acompañando a lo largo del descenso con una sensación de frescor muy agradable.

Sin darnos cuenta se nos ha pasado la hora del bocata, así que tomamos un pequeño desvío a la derecha para llegar a unos pocos metros a un rincón habilitado con unas mesas de merendero y una fuente. Reponemos fuerzas y volvemos nuevamente a la pista forestal.

El descenso permite abandonar de forma intermitente la pista y adentrarse a la derecha en el hayedo para disfrutar de su umbría y realizar pequeños paseos a lo largo del arroyo a la vez que seguimos fotografiando todos aquellos escenarios que nos parecen interesantes. A veces, la sensación es tan agradable y placentera que nos cuesta volver a emprender la marcha.




Conforme vamos descendiendo, la vegetación vuelve a cambiar de forma significativa: ahora son los chopos, olmos, sauces e incluso enebros los que dominan el paisaje, y vuelven los arbustos de todo tipo a dominar las zonas bajas del trayecto. Por cierto, seguimos picoteando moras sin parar: esto es como las pipas.
Ya casi hemos llegado a Las Ruedas. Hacemos un descanso final en una zona de merendero habilitada en el mismo cauce del arroyo que nos ha acompañado desde los aerogeneradores y aprovechamos para refrescarnos en la fuente y cargar agua.


Para finalizar el trayecto todavía debemos llegar La Villa de Ocón, donde tenemos aparcado el coche, así que justo antes de llegar al núcleo de Las Ruedas tomamos un desvío a la izquierda perfectamente señalizado y continuamos por el camino durante unos tres kilómetros hasta llegar a nuestro destino final y a la vez punto de partida.


En total, unos trece kilómetros con un paisaje muy cambiante y gran variedad vegetal en todos los órdenes.
Trayecto recomendable para realizar como paseo o excursión, aunque fotográficamente ofrece muchísimo más juego la primera mitad del descenso entre los generadores y Las Ruedas. Nos hemos propuesto volver a visitar ésta zona en el mes de noviembre para ver el hayedo en su esplendor de colores otoñales.

Pulsa aquí para ver el mapa

domingo, 31 de mayo de 2015

Marcha por los pueblos de Ocón

El domingo 31 de mayo se ha celebrado la XIV Marcha por los pueblos de Ocón, que a través de un recorrido de unos 17 Km atraviesa las localidades de la Villa de Ocón, Santa Lucía, Pipaona, Los Molinos de Ocón, Aldealobos, Oteruelo y las Ruedas de Ocón, para volver al punto de partida.
Era mi primera vez que hacía ésta marcha, y la última, pues aunque está calificada de nivel medio-bajo he de reconocer que me vino grande. Estoy acostumbrado a un ritmo más lento disfrutando aquí y allá del paisaje, la vegetación, el encanto de las aldeas, y detenerme continuamente para sacar algunas fotos.
Lo cierto es que la organización es sencillamente sobresaliente, con un gran despliegue de medios y de voluntarios, y que la Marcha es muy recomendable para cualquiera. Tal vez repita alguna de las etapas por mi cuenta más adelante deteniéndome a mi aire en los numerosos puntos de interés.
Éxito de participación rematado con una comida popular en el frontón de La Villa. Fenomenal.
Antes del inicio de la marcha y aprovechando que llegué con cierta antelación, saqué algunas fotos de la propia localidad desde las ruinas de la ermita de La Villa.



Más adelante, y ya en la marcha, se pueden apreciar unas preciosas vistas del valle cubierto de sembrados en distintos estadios de maduración, dando al paisaje un precioso abanico de tonalidades verdes y amarillas.



A medio camino entre Santa Lucía y Pipaona puede verse en el horizonte la silueta del Molino de Viento de Santa Lucía, que tendré que visitar con más detalle en una próxima visita.




Aunque en esta ocasión fui solo, a mitad del recorrido coincidí con unos aficionados a la fotografía con los que había compartido el año pasado una masterclass del maestro José Benito,  con los que finalicé el recorrido. Tras la comida en el frontón, entablamos una entretenida tertulia tomando el cafelito y hablando, cómo no, de nuestra afición por la fotografía.
En fin, el día no dio para más. El agotamiento hizo que cada pájaro volviera a su nido a descansar.
Os animo a que participéis en la próxima edición.