Páginas

sábado, 14 de agosto de 2021

A través de otros ojos

Estamos acostumbrados a percibir nuestro entorno de una forma realista o documental. Así, un árbol no deja de ser un tronco con unas ramas y una flor un tallo rematado con unos pétalos de color. Y tanto es así, que por la propia cotidianidad a menudo nos pasan desapercibidos.

Sin embargo, si somos capaces de observarlos más detenidamente con una mirada renovada, desde nuestro interior, posiblemente descubramos que a través de ellos podemos despertar sentimientos y emociones que podemos intentar plasmar y transmitir a través de nuestras fotografías.

Esta imagen de una cabeza de girasol pretende precisamente conseguir ese objetivo. Ha sido realizada “a través de un ojo” recortado sobre una lámina de gomaeva recubierta con purpurina verde colocada entre el objetivo y la flor, en un plano iluminado directamente por el sol.

La intención era mostrar cómo un elemento simple como un girasol puede mostrarse de una forma más artística aplicando un efecto creativo sencillo, “mirando con otros ojos” y consiguiendo una imagen distinta de un elemento cotidiano, creando cierta inquietud y curiosidad en el espectador.

Se pretende igualmente transmitir el mensaje de que en la vida debemos centrar nuestra atención y fijarnos en lo esencial de las cosas evitando que los brillos casuales y efímeros nos distraigan de los valores verdaderamente importantes.



jueves, 25 de febrero de 2021

Barreras

    Esta es la historia de una de esas ideas fotográficas que a veces nos rondan por la cabeza y que no nos abandonan hasta que llegamos a materializarlas.

    Durante algún tiempo sentía la necesidad de realizar alguna fotografía de carácter simbólico con las zarzas como protagonistas. Había visto algunas imágenes de otros fotógrafos que me cautivaban y que despertaron mi interés, así que comencé a hacer algunas pruebas centrando la atención en el carácter espinoso de la planta.

    Esta fase no suponía ningún problema logístico, ya que son plantas que abundan en cualquier parte de nuestro entorno. Probé primero con el color y el balance de blancos, pero rápidamente me di cuenta de que el blanco y negro ofrecería resultados más adecuados a mi propósito, así que me decidí por trabajar sobre un fondo blanco y una clave alta para dotar a la imagen a la vez de un estilo minimalista.

    Sin embargo, los primeros resultados no eran de mi agrado. La inclusión de hojas en el encuadre aportaba demasiados elementos que distraían la atención sobre el carácter espinoso de la planta, que debía ser el verdadero protagonista. Por otro lado, los distintos tonos de las ramas todavía verdes producían sombras muy oscuras en la clave bitonal. Así que comencé a experimentar con ramas secas que ofrecían mejores resultados. De este modo llegué a la primera toma satisfactoria.


    La imagen me sugería varias ideas: privación de libertad, peligro, prohibido el paso, autodefensa, etc., pero la que más me atrapaba era la de una barrera, una barrera natural. Fue entonces cuando comencé a pensar en este carácter simbólico, desarrollando la idea de los obstáculos que continuamente debemos sortear y superar a lo largo de nuestra existencia: unos, como la zarza, son naturales y nos los impone la propia vida (enfermedades, accidentes, etc.), mientras que otros son artificiales y nos los creamos nosotros mismos (trabajo, hipotecas, etc.), de modo que ambos coexisten simultáneamente.  Pero para plasmar esto era preciso añadir algún elemento que representara estos últimos sin que se alterara ni la composición ni el carácter minimalista.

    Un alambre de espino pensé que sería una buena opción, así que, tras conseguir algunos trozos en un cercado abandonado, los dispuse alternándolos con algunas ramas de zarza frente a un fondo blanco y realicé varias tomas hasta llegar al resultado final que aquí se muestra, que además incluye la figura del símil, en la que se muestran dos elementos distintos con significado parecido.

 


    Además de sobre el mensaje que contiene la propia fotografía, el artículo pretende hacer reflexionar sobre el hecho de que muchas de las imágenes que vemos de otros autores tienen a veces detrás todo un proceso creativo que está muy lejos del simple hecho de apretar un botón. La maduración de una idea, la formación, la experimentación, el conocimiento de los distintos estilos artísticos, de los recursos narrativos y otros factores son los que a la postre permitirán dotar a algunas imágenes de un significado y una intención difícilmente alcanzables mediante el simple sistema de ensayo y error.

    Unas veces se consigue y otras no. A unos les dirá algo y a otros nada. A unos les gustará y a otros les parecerá una foto más. Pero ello no debe ser óbice para dejar de seguir intentándolo por este camino. Si a nosotros como autores nos satisface, el objetivo está cumplido. La contemplación de la imagen tiempo después nos volverá a traer a la mente su historia y significado, sin duda, algo muy enriquecedor y gratificante. O eso creo yo.

domingo, 7 de febrero de 2021

El último beso

Fue una mañana de verano en la que, como tantas otras, decidí visitar las Bardenas Reales de Navarra, a escasos kilómetros de mi casa.

Era un día soleado de los que suelo evitar para hacer fotos, ya que me siento más cómodo con días nublados, en los que la luz tamizada por las nubes me permite aprovechar la jornada sin tener que evitar las horas de luz intensa y sombras duras. Pero ya que no había otra opción, intenté sacar partido de la situación.

Me centré en buscar texturas y detalles haciendo pruebas y más pruebas en distintos emplazamientos hasta que llegué a la llamada Balsa de Zapata. El descenso de nivel de la poca agua que habitualmente contiene había dejado a su alrededor un lecho de barro que al secarse al intenso sol dejaba cuarteada su superficie.

Recorrí entonces el perímetro de la balsa buscando alguna forma reconocible en el barro persiguiendo capturar alguna metáfora o pareidolia. Y fue entonces cuando la vi: las figuras de dos cabezas que cual amantes ante la muerte, agonizaban dándose un último beso de amor.


Evidentemente se trata de una imagen de nivel simbólico, y ya sabemos que en estos casos es muy determinante la subjetividad del autor, es decir, que algunas personas pueden ver otra cosa o incluso no ver nada (aparte de una foto de barro cuarteado). Todo depende del bagaje personal de cada uno, de su experiencia, estado de ánimo, gustos, la cultura a la que pertenece, formación, etc.

Podríamos decir también que se trata de una alegoría, en la que a través de las metáforas presentes hemos dado a las grietas visibles un significado totalmente diferente y reconocible: por un lado, la metáfora en la que el barro seco nos sugiere la agonía y la muerte, y por otro, aquella en la que las figuras reconocibles nos proponen en cambio una situación amorosa ante el dramático final.

Está presente igualmente la figura de la personificación o prosopopeya, en la que el agrietado del lodo ha dado forma a dos cabezas humanas en una actitud amorosa.

Y por otro lado la Pareidolia: “Fenómeno psicológico de percepción visual en el que el ojo y la mente se confabulan para encontrar semejanzas de la realidad entre estimulaciones casuales del entorno y el bagaje cultural que todos guardamos en nuestra memoria procedente de nuestra experiencia” (Fran Rubia), es decir, que nuestra mente trata de establecer una relación con algo reconocido ante un patrón más o menos abstracto, en este caso dos cabezas humanas entre un patrón fractal del barro agrietado.

    Tampoco hemos de olvidar que una de las posibilidades que nos brinda la fotografía es el poder contar historias, expresar sentimientos y transmitir mensajes con ella. En este ejemplo, y dado su marcado carácter simbólico, podríamos estar sugiriendo una denuncia medioambiental como consecuencia del calentamiento global: la superficie resquebrajada alude a la fragilidad de los ecosistemas y al carácter efímero del poder generador de vida del agua. O podríamos estar contando el momento final de una pareja de amantes, o el triunfo del amor ante situaciones adversas.

El entrenamiento y la experimentación, además de una buena formación, ha de permitirnos sacar provecho de lugares o situaciones sin un interés aparente. Como dice el maestro Juan Tapia, “estos lugares sin interés resultan muy inspiradores para trabajar la creatividad por medio de la experimentación, pues van a requerir de un esfuerzo extra del autor para poder sacar el máximo partido de ellos”. Supone un buen ejercicio plantearse realizar fotografías en algún entorno sin potencial, sacar toda nuestra artillería (objetivos, filtros, recursos narrativos, niveles de expresión, etc.) y probar todo tipo de técnicas para intentar conseguir algún resultado creativo interesante. Seguro que con la práctica continua el esfuerzo necesario será cada vez menor, al contrario de lo que ocurrirá con nuestra satisfacción personal.

O al menos, así lo veo yo.

sábado, 19 de diciembre de 2020

Las Piteras

            El motivo: En uno de mis paseos por los Sotos del Ebro descubrí una tarde estas plantas de agave en el extremo de un meandro del antiguo cauce, e inmediatamente comencé a imaginar múltiples composiciones fotográficas jugando con el simbolismo de la que estaba en plena floración y la que ya se encontraba marchita.

 La idea: Me decidí por intentar aislar las partes aéreas de las dos plantas para dar a la escena un aire minimalista centrando la atención en las diferencias de su estado vegetativo. Para ello era preciso realizar una toma contrapicada desde cierta distancia de modo que quedaran recortadas contra el cielo de fondo, así que para que éste no fuera totalmente plano, tuve que esperar unos días hasta que la existencia de nubes diera algo más de volumen y profundidad al conjunto.

 La técnica: La parte inferior, que incluía las plantas desde las que se eleva el tronco floral, estaba claro que no debía formar parte de la composición, así que estuve probando varias opciones (vaselinas, clínex, filtros niebla) hasta que me decidí por la utilización de un espejo colocado en sentido horizontal ante el objetivo, que al reflejar el cielo con nubes ocultara la parte terrestre de las plantas, dando además a la imagen un aire surrealista. Conviene tener la precaución de abrir al máximo el diafragma para que el extremo exterior del espejo quede desenfocado y no se muestre en la imagen la línea de corte. También es recomendable disparar a una velocidad alta para evitar que el posible movimiento del espejo (que se ajusta “a pulso”) haga que la parte inferior reflejada resulte trepidada. El resto es cuestión de práctica.

 El estilo: Podríamos encuadrar la imagen en un nivel simbólico dentro del arte figurativo con componentes minimalistas y surrealistas.

 El significado: A través de la figura del oxímoron quedan representadas dos ideas contrapuestas fácilmente identificables: la vida y la muerte, la juventud y la vejez, el esplendor y la decrepitud.

 Los datos: Nikon D7200 – f 2.8 – 35 mm – ISO 100 – 1/4000 seg.

sábado, 28 de noviembre de 2020

La esperanza


Era una tarde de febrero y los almendros estaban en pleno esplendor floral. Una buena oportunidad para experimentar con todo tipo de técnicas fotográficas. Después de trastear con varias de ellas se me ocurrió algo que no había probado nunca antes.

 La idea consistía en centrar la atención sobre unas flores como motivo principal que destacaran sobre un fondo difuso conseguido mediante algún paneo sin utilizar una doble exposición, en una toma única, intentando transmitir la idea de la esperanza en un ambiente de incertidumbre y perturbación.

 Se me ocurrió utilizar un brazo flexible de los que se emplean en fotografía macro para inmovilizar un tallo, de tal modo que un extremo quedara fijado a la cámara y en el otro estuviera sujeto un ramillete de flores. De este modo, una vez enfocadas éstas y ajustados los parámetros para una exposición de aproximadamente medio segundo, al realizar cualquier tipo de barrido (circular en este caso), el motivo principal quedaría enfocado mientras que el fondo resultaría “movido”.

 Evidentemente la técnica es mejorable y hubo que realizar numerosos disparos y ajustes hasta conseguir algo parecido al resultado pretendido. La edición posterior es muy básica y consistió únicamente en bajar la exposición del fondo mediante el pincel de ajuste.

 Reconozco que hace unos años, cuando me limitaba a realizar fotografía documental, me hubiera resultado impensable utilizar técnicas de este estilo para expresar ideas y sentimientos personales, pero tengo muy claro que la asistencia a talleres especializados, la documentación y la continua experimentación nos permiten acceder a la creatividad que algunos afortunados poseen de forma innata y mostrar con otros ojos la belleza de la naturaleza que nos rodea por doquier.

martes, 28 de noviembre de 2017

El Señorío de Bertiz

En el norte de Navarra se encuentra este precioso entorno que es posible recorrer adentrándonos por los múltiples senderos perfectamente señalizados y disfrutar de un entorno natural realmente precioso.
En esta ocasión ha sido un sencillo paseo por el hayedo en la fase final del otoño que nos ha permitido ver el bosque vestido de tonos predominantemente ocres y rojizos.
El acceso es sencillo y para ello basta con acercarse a la localidad de Oronoz, cruzar el río y acceder a pocos metros al aparcamiento y la caseta de información. A partir de ahí elegir la ruta de nuestra preferencia y disfrutar del entorno.









domingo, 12 de noviembre de 2017

Los colores del viñedo

El otoño es sin duda uno de los momentos del año más ansiado por los fotógrafos para capturar esa preciosa variedad de tonos que ofrece el mundo vegetal en su paso del verano al letargo invernal.
Uno de esos entornos cromáticos es sin duda el viñedo, y de eso en La Rioja tenemos cantidad y variedad.
A modo de ejemplo he tratado de representar este momento en las siguientes fotografías, tomadas en Alfaro en el término llamado "El Valle", justo en el límite con la Comunidad de Navarra.